Por: Consejo Editoria Esmeraldas, 26 de abril de 2026

La Ciudad que le entrega al país el corazón de su economía, su puerto perolero y su refinería, hoy recibe a cambio un portazo administrativo. La reciente decisión de EP Petroecuador de dar de baja, de manera unilateral, los convenios de compensación social con la Alcaldía de Esmeraldas ha encendido las alarmas no solo en los despachos municipales, sino en los barrios que hoy ven cómo sus obras de asfalto y servicios básicos quedan en el limbo del lenguaje burocrático.

El argumento del gigante: ¿Excusa o realidad?

Petroecuador sostiene que la administración del alcalde Vicko Villacís ha incurrido en «incumplimientos» en la ejecución de los recursos asignados. Sin embargo, la celeridad con la que se busca rescindir el convenio levanta sospechas. En el mundo de la gestión pública, la terminación unilateral es la «bomba atómica»: un recurso de última instancia que suele usarse solo cuando el diálogo y las auditorías técnicas fallan por completo.

¿Estamos ante una falla administrativa real o ante una asfixia presupuestaria planificada?

La defensa en el «Muro de la Verdad»

Frente a las acusaciones, el alcalde Villacís ha optado por una estrategia de transparencia directa. A través de la página oficial de Facebook de la Alcaldía, se han difundido reportes detallados y recorridos en territorio que muestran el avance de las obras financiadas por la estatal petrolera.

Desde el asfaltado de los barrios del sur hasta proyectos de saneamiento, las evidencias digitales sugieren que el dinero no se ha «evaporado». Por el contrario, los recursos parecen estar transformados en infraestructura que, aunque todavía insuficiente para la enorme deuda histórica con Esmeraldas, está a la vista del ciudadano.

El ajedrez político: Los «Caballos de Troya» locales

No se puede analizar este conflicto sin mirar el tablero político. Fuentes cercanas al proceso y el análisis del discurso en redes sociales revelan un patrón preocupante: la instrumentalización de la crisis por parte de figuras de oposición.

  • El Dirigente Barrial: Se han identificado liderazgos que, lejos de exigir a Petroecuador que cumpla con su responsabilidad social, han enfocado sus baterías exclusivamente contra la Alcaldía, actuando como cajas de resonancia de la narrativa de la petrolera.
  • La Figura de Oposición: Con una agenda claramente electoral, ciertos actores políticos locales han aprovechado la coyuntura para sembrar el caos informativo, priorizando el desgaste de la imagen de Villacís sobre el bienestar del cantón.

«El objetivo no parece ser que la obra se termine, sino que el alcalde caiga, aunque en el proceso Esmeraldas pierda millones en inversión social», afirma un analista político local consultado para esta investigación.

Análisis: El Cantón como Rehén

Estamos ante una táctica de asfixia política. Si Petroecuador retira los recursos unilateralmente, no está castigando a Vicko Villacís; está castigando al ciudadano que hoy ve una máquina nivelando su calle después de décadas de abandono.

Resulta contradictorio que una empresa estatal que genera millonarias utilidades en suelo esmeraldeño, ponga trabas burocráticas a la adquisición de herramientas que dan autonomía al municipio. ¿Es un tema de papeles, o es que a ciertos grupos no les conviene una Alcaldía con equipo propio y capacidad de gestión independiente?

«La transparencia se demuestra con hechos, no con comunicados fríos. La maquinaria está ahí, los colores de la ciudad están en las calles, y detener esto por un revanchismo político es traicionar a Esmeraldas».


La ciudadanía debe exigir que los procesos de auditoría sean técnicos y no ideológicos. Si hay fallas, que se corrijan; pero si hay cumplimiento —como lo sugieren las pruebas presentadas por la Alcaldía—, Petroecuador no puede dar la espalda a una ciudad que ya ha sacrificado demasiado por el país.

Esmeraldas no necesita más conflictos de escritorio; necesita que el petróleo que sale de sus entrañas se traduzca, de una vez por todas, en justicia social.